lunes, 13 de julio de 2009

Soy



Nací entre pasto y maleza, en donde el sol brilla pero no calienta.
Quise ver más allá de mis narices, pero solo me tope con un árbol de decepciones y lamentos, del cual no logro descifrar hasta ahora respuesta alguna.
Fantasmas de vidas pasadas rodean mi caminar, de los cuales no me puedo quitar.
La quimera de lo eterno no existe, así como no existe la eterna eternidad. Si el mundo es una suma de estadísticas, pues yo estoy fuera de ellas. Así como una hoja no hace ruido al tocar el lago, pero sí deja sus ondas, es el existir de algunos individuos, que tarde o temprano terminan por tocarnos el corazón, corazón que en muchas personas existe nada más como un órgano más, y en muchas otras como un órgano menos.
A veces siento el peso de la vida sobre mi cabeza, la cual oprime y oprime hasta dejarla inconsciente. Pero así como los principios son sólo de los tercos, la vida es sólo de los que de verdad quieren vivir.
Mucho nos preocupamos en ver las consecuencias, pero poco en realizar los actos correctos que llevan a ellas.
La normalidad no existe, pues es algo subjetivo, y como todo lo subjetivo en este mundo, carece de validez al trasladarse a otra persona.
Buenas miradas encontramos, y esas son las que nos alegran la vida, pero muchas veces decidimos cerrar los ojos.

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